Son obligatorios los desfibriladores en los espacios de acceso al público

La Municipalidad reglamentó la ordenanza para crear un sistema de prevención de eventos de muerte súbita. Lugares que concentren más de 500 personas deberán contar con el elemento y capacitación.

Los lugares públicos o privados que tengan acceso de público en Salta están obligados a contar con desfibriladores externos automáticos (DEA). La Municipalidad capitalina hizo efectiva la reglamentación de la ordenanza 15.115, bajo el decreto 464/19 y la publicó en el Boletín Oficial, con lo cual la norma entró en vigencia y rige la obligatoriedad de contar con estos elementos.

La ordenanza en cuestión crea un sistema de prevención de eventos de muerte súbita y regula el uso de los desfibriladores externos automáticos fuera del ámbito de la salud. Lo que se establece es, básicamente, la obligatoriedad de contar con desfibriladores automáticos en lugares de acceso público.

“El objetivo es permitir la existencia de una cadena de supervivencia, que no es más que lograr acciones coordinadas para aumentar la posibilidad de sobrevivir ante un infarto coronario”, explicó a El Tribuno el subsecretario de Prevención y Emergencias de la Municipalidad, Nicolás Kripper, quien agregó que para ello “es fundamental que los salteños conozcan dónde están los desfibriladores para asistir a personas que estén atravesando un evento de muerte súbita y poder asistirlos”.

Una de las claves de la reglamentación de la norma es la creación del Registro Municipal de los DEA, para elaborar un mapa de los lugares donde están instalados estos elementos. “Esto es lo más importante”, consideró Kripper, porque “si estás en el centro, o un lugar público, sabés en qué lugar hay un desfibrilador y se le puede dar asistencia a quien lo necesite antes de los cuatro minutos”.

Los lugares que están obligados a contar con el DEA tienen además que instalarlo, mantenerlo y conservarlo. Y, también, deben comunicar a la Municipalidad la instalación del aparato a través de un formulario de alta, que se tramita en Control Comercial, al que tienen que adjuntar el derecho de uso del lugar que están explotando y adjuntar la factura de adquisición del desfibrilador para evitar que se presente más de un trámite con el mismo DEA.

El costo de la implementación del aparato corre por cuenta del propietario o explotador del local y, en lugares como el Paseo Gemes o la Balcarce, es responsabilidad del Estado “responsable de ese espacio”.

“Lo más importante de esta norma, es que además de comprar el desfibrilador se lo comunique para el registro, pero también que se obliga al particular que esa instalación sea de fácil acceso, esté señalizada y tenga carteles entendibles para quienes no manejan lenguaje sanitario”, consideró Kripper, y destacó que “en la promoción de la señalización, la Municipalidad podrá hacer identificación de los lugares y concientizar sobre los lugares”.

Finalmente, el subsecretario de Prevención de Emergencias advirtió: “La norma contempla sanciones para quienes no la cumplan”.

Lugares con DEA

Según un reciente relevamiento de la Subsecretaría de Prevención y Emergencias de la Municipalidad, realizado hace tres meses, los lugares que cuentan con desfibrilador externo en la capital son Gasnor, el casino MacGroup, Swiss Medical de calle España, Cabildo Histórico, Carrefour de calle 20 de Febrero, Freeshop de calle Urquiza al 800 y galería Mona Lisa de Urquiza al 800, Alto NOA, terminal de ómnibus, Teleférico, Pieve Sepelios.

Por otra parte, y de acuerdo a lo que marca la reglamentación de la ordenanza, los lugares que están obligados a tener desfibriladores son las terminales de transporte público de pasajeros, tanto aéreo como terrestre; centros comerciales cuya superficie edificada supera los mil metros cuadrados; clubes, salones de conferencia, hoteles, countries y barrios privados o lugares con circulación de mil personas por día, y la norma incorpora espacios públicos y privados y boliches con capacidad para 500 personas y lugares con alto riesgo, como bingos, casinos o parques de diversiones.

La Subsecretaría de Prevención y Emergencias brinda capacitaciones gratuitas sobre el uso de desfibrilador externo automático.

Cómo usar el DEA

  • La forma correcta de actuar se aprende en un curso teórico práctico muy simple de dos a tres horas de duración.
  • El desfibrilador es un dispositivo que es muy fácil de usar: tiene, independientemente de la marca, tres botones. El primero es para el encendido.
  • Una vez encendido el dispositivo le empieza a dar órdenes de voz al rescatista sobre lo que tiene que hacer.
  • En primer lugar le dice que rompa la ropa del paciente y coloque los parches adhesivos como indica el dibujo (que todos los aparatos tienen).
  • Una vez hecho eso, el aparato empieza a detectar el electrocardiograma del paciente a través de los parches adhesivos, y le dice: “Deje de hacer compresiones torácicas que estamos analizando el ritmo” (cualquier dispositivo tarda menos de 10 segundos en hacerlo).
  • Si corresponde liberar un choque por el ritmo que tiene el paciente, con una orden de voz indica: oprima el botón rojo (o el que tiene un dibujo de un rayo, según la marca) y aléjese para liberar el choque.

Hay antecedentes de áreas cardioprotegidas

La Unidad de Arritmias y Marcapasos ya había impulsado el uso de desfibriladores.

Federico Sanmillán

La ordenanza que entró en vigencia para crear un sistema que evite las muertes súbitas en lugares de afluencia de público tiene un antecedente en Salta, de profesionales que trabajan con este objetivo desde hace varios años.

En efecto, muchos de los desfibriladores y las áreas cardioprotegidas que están en Salta fueron colocados e instalados a instancias de la Unidad de Arritmias y Marcapasos de Salta. Son los casos del mercado San Miguel, el Complejo Teleférico, el Concejo Deliberante, el Hotel Sheraton y los cinco clubes de rugby de Salta.

El Dr. Federico Sanmillán (MP 4.494) es médico cardiólogo, especialista en arritmias, director de la Unidad de Arritmias y Marcapasos de Salta y miembro del Comité de Arritmias de la Federación Argentina de Cardiología. En diálogo con El Tribuno recordó: “Logramos que (la ordenanza que se reglamentó) se sancione hace años, pero nunca la pusieron en práctica”.

“En 2012 -recordó- logramos que se sancione una Ley Provincial de Desfibriladores en lugares públicos que lamentablemente fue vetada por el gobernador Urtubey, cuando íbamos a ser pioneros en éste tema ya que la ley nacional fue sancionada dos años después”.
Sanmillán indicó que se trata “de un aparato que cuesta entre 100 y 150 mil pesos, con lo que se hace complicado para algunos locales comprarlo”.

“Por eso siempre nosotros sostuvimos que este tipo de medidas deben ir acompañadas de políticas de Estado, esto es, que además de fijar la ley u ordenanza en este caso, se otorguen créditos blandos para que los dueños de los locales que deben adquirir el DEA tengan la opción de acceder a una financiación”, señaló.

“Desde mi punto de vista médico y social, está perfecto que se haya reglamentado la ordenanza. Estoy totalmente de acuerdo porque la única manera para que este tipo de conductas, como la reanimación cardiopulmonar (RCP) y el uso del DEA se masifiquen y diseminen, es con políticas de Estado, si no va a paso muy lento”, afirmó.

Detalló además que para que el sistema sea exitoso deben cumplirse tres condiciones: que haya un desfibrilador (DEA) al alcance; todos en el lugar deben saber hacer RCP, y debe haber un sistema de alerta, que es fundamental para que el DEA llegue antes de que pasen tres minutos al lugar donde está la víctima, ya que la regla de oro en éstos casos es asistir a la persona en los primeros tres minutos. Cuando se cumple con estos tres requisitos se puede decir que ese lugar es una zona cardioprotegida.

Sanmillán expuso que “algo muy importante a tomar en cuenta es que hoy en día no se puede ni siquiera abrir un local sin tener un matafuegos para su habilitación. Pero cualquier persona que deambula por una ciudad del tamaño de Salta tiene cinco veces más posibilidades estadísticas de presenciar una muerte súbita que un incendio”.

“La tendencia mundial es que quien recibe un curso de reanimación en el colegio no lo olvida jamás y, cuando ocurre un evento de estos, alguien empieza a hacer las compresiones torácicas y otra persona va a buscar el desfibrilador y lo utiliza lo antes posible, de una manera muy simple, siguiendo las órdenes que da DEA”, resaltó el médico.

Fuente: El tribuno Salta

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