“Los aborígenes somos débiles porque la idea de comunidad agoniza”

Entrevista a Néstor Elio Fernández, wichi y profesor de Lengua. 

Ojalá los sueños del wichi Néstor Elio Fernández se hicieran realidad. Es un joven nacido en el seno humilde de una familia indígena, en el lote 75, Tierras Fiscales de Embarcación, una comunidad wichi de 250 familias donde conviven con tobas y guaraníes. Él, a fuerza de impetuoso empeño, se ha convertido en maestro de su lengua, es el autor del diccionario wichi que logró presentar en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires; ha creado una aplicación para celulares que traduce el wichi al español (que nunca logró financiamiento), y ha abierto una escuela en el patio de su casa para reforzar el aprendizaje entre los niños miembros de su etnia, a quienes mucho les cuesta adaptarse a la enseñanza tradicional por razones de idioma y de pobreza. Elio nunca baja los brazos a pesar de las puertas cerradas, del desprecio, de la falta de recursos y de reconocimiento, que son algunas de las adversidades que enfrenta con hidalguía. Es que también lo impulsa el agradecimiento que siente por tanto amor y ayuda que recibe, y es de los que elige siempre ver el vaso medio lleno. Profesor de la lengua wichi, se ha convertido en un verdadero influencer de las redes sociales, herramientas que usa con maestría para mostrar la realidad de las comunidades originarias y para levantar la bandera de la lengua wichi, por la que daría la vida misma con tal de que no muera. Pero Elio no mezcla los objetivos de sus publicaciones, por eso maneja dos cuentas en Facebook que tienen miles de seguidores: Elitto Fernández es una y la otra es Wichi Llamtes. En una inmensa charla, muestra su visión cargada de sentido sobre el devenir de las etnias en nuestro norte.

¿Encontrás respuestas a tus planteos en las redes sociales?

Son una herramienta genial. Hasta ahora he recibido muchas respuestas de particulares y ONG que planifican ayuda para esta región, donde las comunidades originarias alejadas de las áreas urbanas no tienen servicios básicos, no tienen trabajo, por lo tanto no tienen comida, sobre todo ahora que el monte y el río no les proveen alimentos como antes. Con la gran depredación del norte argentino, se puede decir que los originarios de zonas rurales alejadas tienen hambre, les falta todo. En el sur del país los castores se estaban comiendo el monte; en el norte son los empresarios con ambiciones desmedidas, sin visión de futuro, los que se están comiendo el monte. Por eso el agua que nos sobra es el monte que nos falta; las inundaciones muestran la falta de protección del suelo, de sistemas de filtración natural porque no hay árboles. Y al desastre lo sufren más que nadie las comunidades indígenas que viven en los montes degradados. Mucha gente entiende esto y por eso se suma solidariamente a las cruzadas de ayuda, aunque no es la solución de fondo.

                                                                                                  Niños wichis sentados en una laguna que se va secando.

¿Te preocupa mucho la cuestión ambiental?

Demasiado. Antes en Embarcación no sentíamos el olor a bagazo del ingenio Tabacal, que queda a una hora de Embarcación, pero ahora todo el día en época de zafra especialmente, sentimos ese olor nauseabundo, a huevo podrido y es por la degradación ambiental, no hay freno a nada, el cambio climático no ha sido tomado en serio, no está en la agenda de los gobiernos, que están ocupados en la economía sin darse cuenta que el cambio climático incide brutalmente en la economía de los estados, sobre todo por el descenso de la calidad de vida de las poblaciones que se enferman y es más caro asumir costos de salud para los estados. En las comunidades del departamento San Martín se ve mucha vulnerabilidad al cambio climático. Se dijo que el alud de Tartagal no fue por los desmontes, se dice que en Apolinario Saravia la inundación no fue por los desmontes, que el Chaco salteño bajo el agua no fue por los desmontes… estaría bueno que expliquen por qué fue entonces. No se dan cuenta que todo es un atentado contra la humanidad, que se ve castigada por esta irracional forma de tratar a la naturaleza.

¿Y qué medidas habría que tomar para mitigar tanto daño?

Falta mucha conciencia. A la inundación, a los aludes y a otros desastres naturales los gobiernos responden con colchones, con ropa, evacuación, remedios y comida, pero no le damos una respuesta a la naturaleza, que es lo que el ambiente necesita. El tratamiento de la basura es otro tema crucial. Acá en el norte no hay tratamiento directamente, se la tira en medio del monte, pasa en Hickman, en Morillo, en Embarcación, y esa basura después tapa los desages y contamina todo.

                                                                                                             Una escuela de Santa Victoria Este, vista desde arriba.

¿Por qué es tan cuestionada la higiene de las comunidades wichis? ¿Entienden que pobreza no tiene que ser igual a falta de higiene?

Falta educación, creo yo, y también faltan recursos. Muchas de las enfermedades derivan de la ignorancia y de la gran pobreza. Hay comunidades wichis que aprendieron de los misioneros anglicanos las normas de higiene personal, además de oficios como la artesanía y la carpintería. Pero hay muchas que no tuvieron ni tienen una guía para estas cosas tan básicas. Incluso hay gente que no se anima a ir al hospital por timidez y falta de conocimiento. Es triste ver a tus hermanos abandonados en la miseria y sin futuro.

¿Creés que para los gobiernos los aborígenes son una gran molestia?

Ese juicio cierto merece una respuesta muy profunda. Desde el descubrimiento de América molestamos en nuestra propia tierra, sobramos acá. No se acepta que podamos progresar, entre las mismas comunidades aborígenes hay grietas inmensas por política, por intereses económicos. Por ejemplo, hay una comunidad en el norte que tiene seis presidentes y solo debería tener un cacique y un presidente. La idea de comunidad agoniza; esa división es lo que nos hace más pobres y más indeseables. Por eso vemos tantas denuncias de corrupción entre las organizaciones indígenas, que además nunca lograron beneficios reales para los originarios. La desunión echa por tierra cualquier causa y cualquier lucha. Yo presenté el proyecto del Instituto de Lenguas a diputados y no le dieron curso. Todo lo que proponga un wichi va a ser cuestionado o ignorado. No somos un país que se considere multiétnico, como es Bolivia ahora, por ejemplo. Los argentinos miramos al exterior siempre, preferimos el inglés antes que nuestras palabras indias, distinto a Paraguay, por ejem plo. Si nos uniéramos todos por una sola causa, que son nuestros derechos a las oportunidades como pueblos ancestrales, los gobiernos temblarían. Pero hay hambre, muchos chicos no comen, no les crecen ni los dientes, algunos tienen 13 años y parecen de 7; las etnias están muy debilitadas. Pero no es culpa del gobierno actual, es una conducta histórica de la Argentina el desprecio por los indios.

                                                                                                                            Familias wichis del Chaco salteño.

¿Y por qué creés que no hacen nada por progresar los wichis?

Faltan oportunidades y guía real y sincera por parte de los gobiernos, una ayuda inclusiva y no paliativa, eso por un lado. Pero, por otro, los wichis somos una etnia cazadora y recolectora que le cuesta salir de ese origen y reencauzarse, pensarse diferente. Ahora para la subsistencia debe aprender nuevos hábitos y capacitarse para vivir dignamente, adaptándose a las nuevas épocas. Para eso se necesitan dirigentes capacitados para proponer proyectos y manejar el financiamiento de esos proyectos para las comunidades. Lamentablemente no creo que haya wichis capacitados para eso ahora en las comunidades; están muy acostumbrados a recibir sin aprender nada, a ser mandados y no a mandar. Hace falta conducción y capacitación. Los dirigentes ancianos no dan espacio a los jóvenes wichis que han logrado ser profesionales para dirigir los destinos de las comunidades, son muy cerrados. Hay wichis médicos, como los hijos de Octorina Zamora; arquitectos como Poly Zerpa; enfermeros profesionales como Elías Flores; profesores en Ciencias de la Educación como Anabela Pérez, chicos que estudian para ingenieros, también abogados, pero se van a las ciudades y no quieren volver. Es ahí donde fallan las organizaciones como el IPPIS (Instituto Provincial de los Pueblos Indígenas) que deberían estar conducidos por jóvenes profesionales indígenas para que todo comience a transformarse de cara al futuro. Si seguimos como hasta ahora, el horizonte es muy oscuro para los indios.

La ONU ha declarado al 2019 como el Año Mundial de las Lenguas Originarias. Cómo defensor a ultranza de la lengua wichi, ¿qué acciones vas a concretar?

Estoy organizando un encuentro de profesores y maestros idóneos en lenguas originarias para poner sobre la mesa los temas comunes a nuestra lengua, nuestra problemática. Vamos a presentar el proyecto al Ministerio de Educación y a las Cámaras Legislativas. Nos importa salvar las lenguas originarias, que no desaparezcan, porque están en extinción.

Apostamos a una educación inclusiva haciendo refencia al Año Mundial de Lenguas Originarias declarado por las ONU. Se plantea planificar los métodos y los avances en la gramatica, escritura y bilingismo basado en estudios y especialización de los mismos educadores. El objetivo, según el texto de la ONU, es “llamar la atención sobre la grave pérdida de lenguas indígenas y la necesidad apremiante de conservarlas, revitalizarlas, promoverlas y de adoptar nuevas medidas urgentes a nivel internacional”. Los pueblos indígenas hablan una gran mayoría de las cerca de 7.000 lenguas del mundo. Sin embargo, muchas están en peligro de de saparecer.

Fuente:(eltribuno).-

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