Limitaron la asistencia de un niño con autismo a un CPI

Alicia Guzmán denunció ante el Inadi que su hijo de cuatro años fue discriminado en un Centro de Primera Infancia (CPI) de Vaqueros. En marzo, el niño de cuatro años fue diagnosticado con autismo y en el CPI Bichito de Luz le restringieron la posibilidad de asistir a tan solo tres días por semana.

Funcionarios del Ministerio de Primera Infancia aseguraron a este medio que ya se empezó a revisar el caso y se dará una solución al niño. En los próximos días se informaría oficialmente a Guzmán la medida dispuesta: el niño podrá realizar la jornada completa.

Desde marzo, Alicia se dedica a la búsqueda de las terapias de apoyo para su hijo. Profesionales le recomendaron que asista a la sala de cuatro, en jornada normal. Sin embargo, desde el gabinete pedagógico del CPI Bichito de Luz -integrado por una nutricionista, una psicóloga y una psicopedagoga- le informaron que no se podía recibir al niño por más de dos horas, tres veces por semana. Los profesionales argumentaron que necesitaban una docente inclusiva para toda la jornada escolar.

“La psicopedagoga que atiende a mi hijo me explicó que, en su caso, esta situación no era necesaria y que mi presencia en forma continua -como me reclamaron del CPI- iba a ser perjudicial para mi hijo”, expresó Alicia
“No es la primera vez”

Si bien el objetivo primordial de los CPI es la atención a niños de 45 días a 5 años, judicializados, víctimas de violencia o prevenientes de familias con problemáticas sociales, Alicia Guzmán llegó a Bichito de Luz, según relató, tras ser rechazado de la escuela 4.078 Dr. Bernabé López, de Vaqueros.

“En un primer momento inscribí a mi hijo en esa escuela, pero a mediados de abril, la docente de la sala de cuatro se negó a dictarle clases sin la presencia de una maestra inclusiva. Cuando le expliqué que no era necesario, me reclamó que le explique qué era el autismo porque en sus 20 años de carrera nunca había escuchado esa palabra”, recordó Alicia.

Narró que luego buscó lugar en la escuela Camino del Inca, donde la directora le expresó su apoyo, pero le reconoció que no tenía espacio para su niño, porque ya tenía el cupo de pequeños con discapacidad cubierto. En ese momento, le recomendó comunicarse con la supervisora de la zona, la licenciada Enriqueta Suárez, que derivó a Alicia con su pequeño al CPI Bichito de Luz, porque era el único espacio que contaba con un espacio disponible.
Luego de una reunión con la coordinadora del CPI y su equipo interdisciplinario en la que se presentó el informe médico del pequeño y una entrevista con la madre, sin el niño, se resolvió su aceptación con un período de adaptación, como el resto de infantes que ingresan al nivel escolar.

El hijo de Alicia comenzó a asistir a Bichito de Luz el 6 de abril durante una hora por día en la semana. Esta modalidad se mantuvo durante más de un mes, por lo que Alicia consultó sobre la ampliación de la jornada.
En una nueva reunión, Alicia recordó que la psicóloga del grupo interdisciplinario le aseguró que la asistencia de una hora por semana a la sala de cuatro se aplicaba a todos los niños con discapacidad. Entonces le informaron que solo podría ir dos horas tres veces por semana. Pese a la queja de la madre no hubo cambios y entonces reclamó una reunión con la directora del CPI que le confirmó que no podía hacer nada, ya que “cumplía las órdenes del supervisor”.

Alicia solicitó una reunión con el supervisor, el licenciado Cristian Fernández, quien le confirmó la decisión.
Los CPI surgen a nivel nacional gracias a la ley 26.233, sancionada en el 28 de marzo de 2007. En el artículo sexto de esta normativa se detalla las condiciones de admisibilidad y permanencia. Bajo ningún concepto podrán discriminar por origen, nacionalidad, religión, ideología, nivel socio económico, género, sexo o cualquier otra causa.

 

 

Fuente: El Tribuno

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