Lali Espósito: “Me gustan los desafíos. Lo mejor para un artista es no encasillarse”.-

Lali Espósito vuelve a la pantalla grande con uno de sus papeles más comprometidos como protagonista de “Acusada”. 

 

La película tuvo su preestreno oficial en el Festival de Venecia y podrá verse en todas las salas del país desde este jueves 13.
En diálogo exclusivo con El Tribuno, la actriz se refirió a la profunda trama de este filme y a “la química” que lograron con Leonardo Sbaraglia, quien encarna a su padre en el film dirigido por Gonzalo Tobal -y en el que también se destaca Inés Estévez-. Además, habló de su próxima visita a Salta, el 5 de octubre, en el marco del Brava Tour.
Tu personaje es distinto y hasta incómodo respecto de lo que venías haciendo ¿Cómo lo encaraste?

Con mucha conciencia primero. Uno como actor que se descubre en algo nuevo. Cuando leí el guión y me presenté al casting, lo hice con mucha ansiedad y ganas. No solo el guión era muy bueno y era fácil fascinarse, sino que el hecho de ponerme a prueba en algo nuevo me generaba ganas. Cuando me eligen y empezamos a trabajar fueron muchos meses previos de laburo, ensayos y de juntadas con criminalistas, psicólogos. En esa previa traté de entender cómo se mueve una persona acusada de algo así, con lo joven que es el personaje, y porque es una vida totalmente alejada de lo que uno puede conocer. Yo no tengo a nadie ni cerca que haya pasado por algo así como para comprender o tocar de oído sobre esa situación. Fue mucho laburo de ver documentales, historias reales en el mundo. De gente dando entrevistas después de haber sido acusadas, siendo inocentes o culpables. Meterte en ese universo te hace comprender cómo esa gente mira al resto y teme hablar. Es gente que emocionalmente está partida. Con todo ese alimento los meses previos, encaramos el rodaje bajo esa línea argumental y ese nivel de compromiso emocional que el personaje tiene para contar una historia en la que vos, como espectador, no pienses que yo soy culpable o inocente porque yo te lo digo con la cara. Esa neutralidad fue difícil de actuar y era lo que se buscaba todo el tiempo en el rodaje.

El vínculo que tenés con el personaje de Leo Sbaraglia es muy fuerte…
Sí, es una historia de amor entre padre e hija que está al costado de la línea argumental. Lo que pasó, que es fundamental para lograr un laburo bueno, fue la química con él. Leo y Lali como actores fuera del set logramos un entendimiento desde el día que nos conocimos en la reunión y para leer el guión. Fue fundamental para entregarse al otro con libertad total. A partir de ese lugar, construir la relación fue muy fácil. Me refiero a que todo el tiempo él proponía y yo proponía, probábamos otra cosa. Hubo mucha búsqueda entre los dos y con Gonzalo como director mucha libertad para movernos entre los dos y que nunca parezca que estábamos haciendo una escena. Realmente usábamos todo el tiempo al otro para lo que el personaje tenía que lograr. Eso fue genial; no sé si esto pasa todo el tiempo porque no tengo tanta experiencia, pero con Leo sucedió y creo que fue fundamental para que se note en el vínculo padre-hija esa conexión y a la vez esa incomodidad en la que todo el tiempo tienen de estar uno con el otro. Porque según la historia, hace casi dos años que no se miran a los ojos. Y eso también fue parte de nuestra decisión porque ninguno quiere saber realmente lo que el otro piensa y hay mucha vergüenza y tensión entre ellos, que es lo que la película más resalta en la intimidad de esa casa. Esa tensión fue muy placentera de construir con Leo, que es un actor “mega” y maravillosa persona, por lo que el laburo fue muy cómodo.

Te iniciaste en la actuación cuando eras niña y en “Acusada” compartís varias escenas con un niño, tu hermano en la ficción. En este sentido, ¿tomaste algo de tu experiencia durante el rodaje?
Todo. Es como un chip que ya tenés. A mí me sale porque trabajé toda la vida con niños. Siendo par de otros niños o siendo más adulta que otros niños que estaban en el elenco. Siempre trabajé con chicos y crecí en ese lugar. Para mí es muy natural, es como hablarle a ese compañero pequeño y sé cómo ayudarlo para que se sienta cómodo cuando está en un mundo adulto y en una película superdramática. Una cosa es hacer una comedia musical de chicos cuando tenés 10 años, como me pasó a mí, que es todo baile, canto y diversión. No es este caso, con personajes como su hermana y su padre. La verdad que él como actor es una bestia. Es como esos nenes que vos les querés aclarar algo y te dicen “ya lo sé, gracias”. La tenía clarísima, así que fue muy cómodo. Yo soy de las que más hablan con los niños cuando hay un chiquito en los elencos, porque me sé relacionar muy bien, supongo que por todo ese “feedback” que tengo de todo mi crecimiento con chicos.

Es inevitable conectar a esta película con el caso de Lucila Frend…
Totalmente inevitable. Si este fuera el caso de una madre con un hijo, lo estaríamos linkeando con otra historia. Parece que el hecho de que fueran dos amigas llevó al cerebro de quienes leían la trama a la historia real de Lucila.
Pero lo cierto es que eso no es real. Nunca se usó ni siquiera como ejemplo para elaborar nada del guión. Nosotros en la etapa de trabajo tampoco nombrábamos el caso.
No son las vidas de ellas dos, son las vidas de Camila y de Dolores con otro por qué, con otras historias y otras familias. Entiendo que la gente diga “me hace acordar a…”. De hecho, cuando esta película se presentó en otros países siempre la comparan con alguna historia que pasó en esos lugares. Yo creo que es natural y que es parte de lo que la película plantea. Habla de cómo actúan los medios de comunicación ante los casos como este. Es inevitable, uno lo lleva a casos reales que ve todos los días en los noticieros. La película habla de cómo nos cuentan esas historias y cuánto creemos de ellas. Ese es un lado muy interesante del guión porque tiene muchas aristas: la historia familiar, las relaciones humanas, lo judicial en sí, los medios, las redes sociales, cómo se mueve el mundo joven. Me parece algo muy natural que alguien lo pueda comparar, pero lo cierto es que no es un guión sobre esa historia.
¿Te gustaría seguir haciendo personajes de este tipo? ¿No tendrías ningún problema en hacer una comedia ahora?

Ningún problema, para nada. A mí lo que me mueve es si ese proyecto que se está presentando me entusiasma y siento que lo puedo hacer. Sobre todo si me genera algún tipo de desafío. Lo mejor que le puede pasar a un actor es no encasillarse jamás. Yo por lo menos tengo ese deseo. Lo digo como artista. En la música nunca me permitiría encasillarme en algo. Por darte un ejemplo, saqué un disco que se llama “Brava”, que es muy diferente al anterior. Eso genera que la gente te diga ‘Ay! Hiciste algo diferente’, y es así, porque sino me estaría repitiendo. En la actuación es lo mismo. Si viene un drama que me interesa, lo hago si tengo ganas y me genera algo nuevo. Si es una comedia y me parece buenísima, se hace. Me parece que lo más importante siempre es estar mostrando cosas nuevas. Si yo hiciera “Permitidos 2”, me estaría repitiendo. Si hiciera otro tipo de comedia, significaría un crecimiento. No me encasillo ni en géneros. Cuando empecé a crecer en edad, enseguida me decían “La chica Cris Morena” y eso es real, porque la gente necesita encasillarte en algo. Pero después con los laburos que vas haciendo, la gente misma tiene que dejar de nombrarte como “la chica tal” y me parece que todas las etapas de la vida son así. Uno va sacándose sacos, motes y carteles, cuando demostrás que vos sos versátil. Pero tenés que tener ganas de serlo. En lo personal me interesa ese camino.
¿Tu novio ya vio la película, cómo estás con él?
¡Ah, muy bien! Sí, vio la película y no lo puede creer. Me miró y me dijo “me diste miedo”. Bien, me acompaña mucho, y es importante. No se dedica a nada de esto, así que es muy divertido para él acompañarme.

Tenés un costado solidario muy importante ¿qué te mueve a hacerlo?
Antes de artista uno es persona, básicamente. Y yo me siento muy conectada con mi persona.Si fuera abogada, creo que tendría la misma personalidad. Hay algo que se mama en la casa también. Yo que soy de una casa en donde no sobraba nada, en esas circunstancias en donde vos no tenés
nada, pero tenés a tus viejos que le dan a chicos la ropa que vos ya no usás, que no te sobra porque a nosotros no nos sobraba, pero que se daba a la iglesia. Crecer en una casa en donde la solidaridad era parte del manejo de la casa, te hace a vos tener esa conciencia cuando sos adulto. Mi viejo por ejemplo, era técnico de fútbol infantil en un club de barrio. Y había historias, siempre había chicos que a veces quedaban en la calle o con familias muy conflictivas. Y en mi casa siempre venía a dormir alguno que para no dormir en la calle, mi viejo se lo traía. Siempre fue una casa muy solidaria, y naturalmente con mis hermanos siempre fuimos así.
Yo tengo la suerte de que sea visible esa tarea en la que uno participa. Mis hermanos son personas súper solidarias. Mi mamá es la que más me impulsa a mí a participar en muchas cosas de las que hago.

El 5 de octubre vas a estar en Salta…
Alto público. El público del norte es muy particular y amoroso como pocos. Te dan todo lo que tienen. Tengo familia en Santiago del Estero. Y cada vez que puedo visitarlos y hago ese tramo de Santiago, Tucumán, Jujuy y Salta, es muy emocionante ver el cariño de la gente y cuánto agradecen que vos vayas con tu show, cuando en realidad uno es quien agradece que ellos estén ahí y con mucho esfuerzo compren su boleto. Es algo recíproco de mucho cariño.
Y es una sensación muy única recorrer tu país. Fuente: (eltribuno).-

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