La Iglesia emitió un manual de “buenas prácticas” para evitar abusos

Exige que curas y laicos presenten exámenes psicológicos y antecedentes penales. Deja clara la prohibición de “involucrarse sexualmente” con niños y jóvenes.

En el inicio de la Semana Santa, el Arzobispado, a través de Mario Cargnello, emitió un manual de “Buenas prácticas”, informó El Tribuno. El documento se difundió ayer, Jueves Santo, día en el que los católicos lavan los pies a otros como símbolo de vocación de servicio. El texto da lineamientos para “ambientes sanos y seguros”, entre los que se encuentra la prohibición de que laicos y religiosos se queden a solas con menores de edad. Incluso se señala que no pueden “involucrarse con conductas sexuales secretas o manifiestas” con niños o adolescentes. Además, exigirán exámenes psicológicos y antecedentes a quienes trabajen con chicos y crearán un órgano dependiente del Arzobispado para controlar.

La Iglesia ha sido cuestionada mundialmente por no llevar a la Justicia a los curas acusados de abuso. Las críticas fueron más allá, e incluso se señaló por encubrimiento a las autoridades de la institución, lo que llegó a salpicar hasta al papa Francisco. A partir del documento que se conoció ayer, la Iglesia salteña quedaría obligada a denunciar.

En los últimos meses, diferentes sacerdotes fueron denunciados por abuso sexual. Varios de ellos se encuentran bajo investigación, como el exobispo de Orán Gustavo Zanchetta, o Eduardo Balbi, por hechos denunciados en Joaquín V. González. Otros se encuentran detenidos en su domicilio, como Emilio Lamas o José Carlos Aguilera, quien está cerca de acceder a la detención con tobillera. Agustín Rosa Torino, en tanto, espera el juicio en libertad, con tres denuncias en su contra por abuso sexual.

“Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. Acuciado por las acusaciones de sus clérigos, el Arozbispado local comenzó el documento oficial con esta referencia bíblica. Las normas están dirigidas para todos aquellos que trabajen con niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables -como las personas con discapacidad- (NNAAV) dependientes de la Arquidiócesis de Salta, sean sacerdotes, religiosos o laicos.

Haciendo hincapié en la “importancia de la cultura del cuidado”establece que todo aquel que trabaje con menores o adultos vulnerables en parroquias, escuelas o cualquier otro organismo dependiente del Arzobispado debe presentar antecedentes penales, evaluaciones psicológicas, referencias personales y capacitarse para “garantizar ambientes sanos y seguros”.

Entre las prohibiciones que establece el escrito figuran: realizar comentarios o chistes de “índole sexual”, tener o exhibir material pornográfico, “consumir o estar bajo la influencia de alcohol, drogas o utilizar lenguaje vulgar” cuando se trabaja con niños y jóvenes. También se ordena no “involucrarse con conductas sexuales secretas o manifiestas”, dar regalos “de ningún tipo”, no exigir confidencialidad “bajo ningún concepto” del menor para con sus padres, ni quedar a solas, incluyendo los viajes en auto. “Cuando esto no sea posible, la reunión tendrá lugar con la puerta abierta o asegurándose la posibilidad de ser observados en todo momento”, especifica.

El documento solicita mantener una “actitud pastoral”, evitando el contacto físico. “Si el NNAAV inicia gestos como un abrazo, la respuesta debe ser sobria, breve y apropiada, siempre en lugares públicos y delante de otras personas”. También prohíbe mantener amistades por las redes sociales o comunicarse con el menor, salvo mediante cuentas oficiales de la institución. Las fotos personales también deben ser evitadas.

El fiscal Obeid, a cargo del caso Lamas, se refirió a versiones de que el religioso convivía con menores en la parroquia de Rosario de Lerma. Consultado por la Justicia, Cargnello testificó desconocer el hecho. Aunque admitió que era una práctica que “antes se hacía”. En este punto, el documento prohíbe que un sacerdote pueda convivir con menores “en instituciones de la Iglesia”.

El escrito incluye requisitos que deben cumplir los establecimientos y manda que “todos los ambientes frecuentados por niños deben contar con aberturas (puertas y ventanas, a la altura de la vista y con vidrios transparentes) por donde se pueda ver el interior y el accionar de las personas dentro de él”. Mientras que las habitaciones que se frecuenten poco deben estar señalizadas prohibiendo la entrada de menores.

También establece un protocolo de denuncias. En caso de conocer un posible caso de abuso infantil, el personal deberá notificar a los padres, a los directivos de la institución (si fuera un colegio) y al Arzobispado en caso de que el acusado fuera un sacerdote. También les da 24 horas a los padres para realizar la denuncia y “en caso de no hacerla será la institución quien la realice”.

Por último, el instrumento crea un equipo arquidiocesano que controlará que se cumpla con las normas, deberá capacitar al personal, contendrá a las víctimas y asesorará al obispo en materia jurídica y comunicacional.

Ceremonia del lavatorio de pies

Ayer a la tarde se realizó la tradicional ceremonia del lavatorio de pies en la Catedral Basílica de Salta. En este caso, los sacerdotes lavaron los pies a niños de la Fundación Hope, organización reconocida por su trabajo para ayudar a familias de chicos que sufren cáncer.

Esta celebración, para la comunidad católica, tiene el sentido de ponderar el servicio, el amor al prójimo, la humildad y la solidaridad con los que la necesitan. De esta manera, se evoca lo que hizo Jesús cuando les lavó los pies a los apóstoles durante la Última Cena.

Generalmente, se elige a representantes de algún sector vulnerable para que sacerdotes que representan a la Iglesia les laven los pies.

Fuente: Informate Salta

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