Hoy es el día de la Virgen de Urkupiña y los salteños muestran su devoción

La veneración a la Virgen de Urkupiña se ha convertido en la última década en una de las manifestaciones religiosas más populares de Salta. Se trata de una festividad que se celebra del 14 al 16 de agosto en Quillacollo (Bolivia), provincia importante de Cochabamba, donde según la tradición la Virgen se apareció a una pastorcita.
Salta, por su condición de provincia limítrofe, recibió en los últimos años una fuerte afluencia de inmigrantes bolivianos que influyeron decididamente en la conformación de nuevas modalidades de comercio, como los mercados de pulgas, las ferias americanas, la venta de comida callejera, etcétera. En algunos casos los salteños adoptaron como propias estas costumbres. Lo mismo sucede con la gastronomía, la música, la danza, el lenguaje y, en muchos casos, la moda.
Una de las manifestaciones más fuertes de esta influencia cultural se ve reflejada en la enorme masa de creyentes que se sumaron a la devoción por la popular Virgen de Urkupiña. Hasta hace poco menos de una década esta veneración era casi cerrada y privativa de las comunidades bolivianas residentes en el territorio provincial. Pero poco a poco el fervor religioso por la imagen fue sumando fieles que hoy pueden contarse por decenas de miles, y que tornan a la típica creencia andina en una de las más notables de la provincia, compitiendo incluso con los cultos a Sumalao o a la Virgen del Perpetuo Socorro.

En Salta.

En la capital, una de las celebraciones más tradicionales tiene lugar en la casa de la familia Guaymás Morales, donde la Virgen llegó como un regalo de los Murillo el 22 de julio de 1989. “Comenzó así la costumbre de doña Amalia Guaymás, de manifestar su profunda devoción a esta advocación con una fiestita entre familiares, que luego fue creciendo. Lo hizo hasta que falleció en 1997. Pero la tradición continuó con su abuela Dalmacia Fabián y posteriormente de la mano de Josefina Guaymás”, contó Delia Aguilar, una reconocida feligresa de Urkupiña.
“Hoy, las actividades están a cargo de su esposo, don “Pocho” Morales, y de sus hijos Magdalena, Marcelo y de su nieto Leónidas. Desde que llegó la Virgen a ocupado un lugar muy especial en esa casa, tal es así que le armaron su propio santuario. De las novenas que eran encabezadas por Josefina y Amalia participaron sacerdotes, diáconos y religiosas, como la hermana Rosita. Desde 2010, se sumaron también miembros de la Renovación Carismática”, recordó Aguilar.

Fuente: el tribuno

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