Horus o la resurrección de los negocios

El proyecto Horus es el depositario de sospechas con notable gravedad que esta semana cayeron en la intersección de las gestiones Urtubey/Sáenz. Datos de niñez y pobreza obtenidos de forma dudosa, junto con intentos por aparente comercialización en el exterior. Y con aparentes beneficios particulares.

La gestión a cargo de Gustavo Sáenz no debería perder de vista la ilegalidad en medio de la cual se obtiene diferente material sobre la infancia y la adolescencia, y respecto al cuál nadie sabe con qué finalidad. Esta semana, diferentes medios de prensa le pidieron al mandatario provincial encarrilar por la vía judicial esta práctica lesiva de los derechos que amparan a sectores vulnerables, cuya violación podría reportar dividendos a quien las perpetra.

Este lunes, el portal de noticias Infobaires advirtió en relación al proyecto “Horus” que llevan adelante ex funcionarios de la gestión Urtubey, y que tal parece, ahora pretenden comercializar con la meta de engrosar sus cuentas bancarias particulares. El informe del medio colega puso en foco al ex ministro Carlos Abeleira (Primera Infancia), quien aparentemente intenta servirse de una base de datos cuyo mismo origen podría considerarse ilegal, a lo que ahora le podría sumar la posible privatización de su uso.

La mistificación en medio de la cual se alumbró este proyecto “Horus”, no es otra que la disolución de Primera Infancia, dispuesta por Sáenz ante los huecos presupuestarios heredados de la gestión anterior y los airados reclamos contra la notable ineficacia de la cartera que hasta el 10 de diciembre pasado mantenía a su cargo Abeleira. Con el cambio nominal en el Ejecutivo provincial y su laptop repleta de este material de logrado de manera dudosa -si bien desde la esfera pública- el ex funcionario enfilará la semana que viene hacia el estado de Massachusetts.

Hete aquí un hecho develador en cuanto a la posible utilización de esta información que se obtiene en medio de un manto de ilegalidad y luego se trafica, como modelo de negocios hacia Brasil, Paraguay, Colombia y otras naciones. Algo de esto es lo que habíamos puesto en entredicho al publicar nuestra nota “Sonríe alumno, te estamos filmando” el pasado 7 de enero (#).

Un caso, el del colegio 11 de Septiembre (barrio Santa Ana II) que disparó una prolífica participación de esta comunidad educativa de la región sur capitalina, principalmente en tono crítico por la filmación con cámaras de videovigilancia de sus aulas. Y esto por no explicitar las dudas en torno al destino que se le asignó a estas imágenes, al que debería prestarle particular atención el flamante titular de la cartera educativa, Matías Cánepa.

La tácita admisión del fracaso del proyecto educativo, puesto de manifiesto por la directiva del colegio 11 de Septiembre, es la misma colocación de estas cámaras. La seguridad debe ser una asignatura para las fuerzas específicas, destinadas a la prevención del delito y a su posterior castigo, por lo tanto si un establecimiento educativo encarrila su objetivo por esta vía eso mismo constituye el reconocimiento de sus objetivos no logrados.

Al igual que en este caso de los chicos sometidos al espionaje en clases, la recolección con idéntica apariencia ilegal en casos de niños y adolescentes con desnutrición se emparentan en los términos de incumplimiento de los fines y metas respectivos. Una evidencia que basta de muestra son los 3 casos de pibes de la comunidad wichi, fallecidos por desnutrición en los últimos días.

Primera Infancia tuvo 4 años para trabajar sobre esta problemática, período en el cual distrajo a la población con anuncios de supuestas bajas en los indicadores de mortalidad. Los hechos contrastables esta semana, refrendados por la visita del Ministro de Desarrollo Social de la nación, Daniel Arroyo, a tierras del norte provincial, desdicen claramente aquel entusiasmo. Y la justicia provincial debería estar presta a indagar, respecto a esta transacción con números o demás datos relativos a pobreza, niñez e indigencia. Lo que no es un equivalente de combatirla.

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