Espantosa muerte urbana, a la medianoche sobre avenida San Martín

Carlos López fue supuestamente asesinado por patovicas de locales que expenden alcohol.Un manto de silencio cubrió los hechos. Dos autopsias y dos personas detenidas.

Un albañil de 43 años fue supuestamente robado y asesinado en un local comercial que expende bebidas alcohólicas sin control a toda hora del día, ubicado sobre avenida San Martín casi esquina Alberdi. El hecho tomó estado público por boca de los deudos y vecinos de Carlos López (43) en la mañana de ayer, cuando exigieron a la fiscal Ana Salinas Odorisio respuestas sobre la violenta agresión sufrida por el trabajador de la construcción que terminó con su vida. El primer dictamen forense adjudicaba culpas o causal de muerte a la ingesta de alcohol.

Por esta razón, los familiares y quienes acompañaban esa noche a López dijeron “otra vez una autopsia culpa al fallecido como causa de muerte, aunque las filmaciones, cámaras públicas y los testigos digan o sostengan otra cosa”.

En ese escenario de desavenencia, la fiscal ordenó un nuevo examen forense que en la tarde de ayer aclaró que la muerte del albañil se produjo por un “adema pulmonar agudo, con un paro cardiorrespiratorio sobreviniente”.

Llamativamente, este diagnóstico es común a tres de los últimos casos más sonados de crímenes. Estos casos terminaron en el homicidio culposo y en medio de esta figura otra realidad se esconde: la severidad, los golpes y hasta las torturas.

En la puerta de la morgue judicial, unos veinte jóvenes de barrio El MIlagro, ubicado en la zona este de la capital, se hicieron presentes para ayudar a la esposa del albañil asesinado y a la única hija de éste, embarazada de cinco meses, para que la Justicia les dé respuestas adecuadas sobre lo acontecido.

En ese contexto, el hermano del albañil, Roberto López, relató cómo despojaron de sus bienes al malogrado constructor y cómo lo golpearon hasta dejarlo inconsciente en la vereda del bar Zumo.

Roberto López relató: “Eran las 12 de la noche del sábado y estábamos con mi hermano y otras dos personas tomando una cerveza en el bar. Mi hermano fue hacia el baño y allí se produce un altercado con un personal de seguridad”.

“Este sujeto lo toma a Carlos, le hace una llave y lo saca al exterior del local, mientras otro de seguridad lo iba golpeando. Yo reaccionó y quise evitar que lo golpeen más pero otro hombre vinculado al local me comienza boxear y me saca afuera, donde veo cómo lo golpeaban a mi hermano yacente en el suelo”, agregó.

“Ahí reaccionamos y en ese momento el personal de Zumo llamó a los patovicas que tienen en el local del frente Rata Bar y entre todas esas personas terminan con la vida de mi hermano. No nos dejaron sacar nuestras cosas, nuestras mochilas ni el dinero y las herramientas de construcción que había en ellas”, contó López.

“Más de 18.000 pesos en efectivo teníamos en esas mochilas y se los quedaron. Nadie nos ayudó. Mi hermano quedó tendido respirando mal. Los otros patovicas se dedicaron a golpearnos hasta la llegada de la policía, que obviamente me esposó a mí y a mis compañeros. Del herido no se ocuparon, lo abandonaron”, dijo.

Luego reflexionó: “En ese lugar hay al menos 20 cámaras, de locales comerciales, de seguridad privada y en las que el Gobierno gasta millones, esperemos que esté el crimen filmado al menos de cuatro ángulos, aunque pensamos que ya arreglaron todo. Y para qué más explicaciones, a pesar de la muerte, el bar sigue expendiendo alcohol. Cada semana vi por el noticiero que en esa esquina hubo tal o cual desmán, clarísimo, casi de cine. Vamos a ver si ahora se ve clarísimo cómo mataron a un trabajador en las calles de Salta y se lo tiró a la vereda, queremos esas imágenes mañana por la televisión pública, ahí se va a ver lo que pasó”, reflexionó.

En tanto la hija dijo: “Apenas llegamos vimos a los abogados de los criminales hablando con médicos y con los funcionarios, a nosotros nos atendieron en la calle. Ayer nos dijeron que había muerto por la ingesta alcohólica y no lo aceptamos, vamos a ver qué nos dicen ahora, aunque no entiendo cómo cada vez que algún pobre muere violentamente le deben hacer varias autopsias”.

“Queremos justicia para mi padre, queremos cárcel para los criminales y para los propietarios”, dijo la joven entre lágrimas.

Fuente: El tribuno

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