Identificaron al tercer soldado salteño caído en Malvinas y que está enterrado en Darwin.-

Los familiares están muy conmocionados y ahora se sienten más aliviados.Se trata de Luis Guillermo Sevilla, quien tenía 18 años cuando perdió la vida.

Lágrimas, conmoción y alivio. Estas palabras resumen la sensación que tenían ayer la madre y la hermana de Luis Guillermo Sevilla, el tercer salteño que perdió la vida en la guerra de Malvinas y que ahora fue identificado, y se encuentra enterrado en el cementerio de Darwin.

“Fue un día muy duro y triste para nosotras”, le dijo a El Tribuno ayer Cristina Lera. Ella tiene 82 años y es la mamá de Luis Guillermo. Los ojos se le llenan de lágrimas y aún recuerda la última vez que lo vio a su hijo, en aquel marzo de 1982, poco antes que el héroe salteño emprendiera viaje a las islas, para defender la patria.

La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación confirmó la identificación de tres soldados argentinos caídos en Malvinas, con lo que se eleva a 96 el número total de reconocidos.

Además del salteño Sevilla, identificaron a Héctor Walter Aguirre, que había nacido en Capital Federal, pero vivía en Santiago del Estero. Del tercero no se informaron sus datos particulares ni se revelaron mayores detalles a raíz de un pedido estricto de orden familiar.

Derechos Humanos informó que Sevilla y Aguirre custodiaban el aeropuerto de la Base Aérea Militar “Cóndor”, en la isla Soledad, cuando cayeron durante un combate librado el 28 de mayo de 1982: al momento de su fallecimiento, Luis tenía 18 años y Héctor, 19.

“Luis se fue a hacer el servicio militar a Córdoba. Justo para abril el quería pedir licencia y venir a Salta, pero no volvió más”, recuerda su madre. Quien haciendo memoria también cuenta que nunca le informaron a ella que el chico se iba a ir a la guerra. “Solo me llegó una carta diciéndome que él estaba en combate, y luego -llegó otra- para informarme que mi hijo había muerto”, dice con un gran dolor en el alma.

Un chico ejemplar

“En 2015 yo fui a Malvinas, y en una cruz estaba el nombre de mi hermano Luis, pero ahí no estaban sus restos. Esa situación nos tenía muy mal. Yo no estaba tranquila porque me preguntaba dónde estará mi hermano. Y uno llega a pensar que a lo mejor está vivo”, relata Miriam Sevilla, hermana del soldado salteño, mientras por su rostro se deslizan lágrimas.

La mujer cuenta que esta situación hizo que vinieran desde Buenos Aires a tomarle muestras de sangre, para cotejar con restos que habían encontrado. Lo cierto es que ayer funcionarios provinciales y gente de Nación le informaron que lograron identificar los restos de Luis.

“Nos trajeron fotos y nos contaron que lo encontraron en otro lugar. Estaba solito. En su ataúd, que estaba maltrecho, tenía su ropa, su casco y estaba conservado, envuelto en bolsas”, reseñó Miriam.

En medio del dolor profundo que siente afirma que le encantaría traer, si se puede, los restos de su hermano, para tenerlo cerca.

“Yo lo crié solita. Cuando mi bebé tenía dos años, su papá nos abandonó y nunca más lo volvimos a ver”, cuenta, con mucha entereza, la madre del heroico soldado salteño.

Se detiene en su relato y asegura que su hijo era un chico muy bueno y sano. Y dice que él se fue a realizar el servicio militar muy ilusionado. “Él nos decía que quería buscar un futuro mejor para nosotras. Y que quería darnos una casa, ya que nosotros vivimos siempre alquilando”, dice.

Nada fue fácil para estas mujeres -que sin la presencia de Luis-, el dolor y las carencias se multiplicaron. “Mi mamá no quería que haga la colimba, e iba a pedir la baja, ya que era el varón a cargo de la casa, pero él no quiso”, señala Miriam.

En un costado de la pequeña casa que habitan en barrio Limache tienen cuadros y fotos que lo recuerdan. Es que solo les queda eso, recordarlo a 36 años del conflicto bélico que le costó la vida.

“Nos dieron la casita por mi hijo. Y se demoraron mucho, cuando ya nos estaban por entregar, nos dijeron que no. Entonces yo les digo: ‘Me quitaron a mi hijo y ahora mi casa’. Fueron tiempos duros”, cuenta Cristina Lera.

La mujer, muy entrada en años, pide que por favor nadie se olvide de la causa Malvinas y que se siga recordando la guerra, por los chicos que eran tan jóvenes y perdieron su vida allí. Luis Guillermo Sevilla tiene un CIC y una calle con su nombre, y ahora en la escuela Ara Belgrano de Limache flamea una gigantografía con su nombre, para que nadie lo olvide.

La explicación

La madre y la hermana de Luis Sevilla se reunieron ayer con funcionarios provinciales y nacionales. En el encuentro se explicó a la familia de Luis el procedimiento iniciado en julio en el marco del plan Proyecto Humanitario Malvinas y se realizó la entrega de los informes de las acciones desarrolladas. La coordinadora de la Secretaría de Derechos Humanos, Natalia Fuentes, dijo que “lo más importante para nosotros es la tranquilidad y la paz que logra hoy esta familia”.

Los otros salteños que fueron identificados

Se trata de los héroes de Malvinas Oscar Humberto Blas y Jorge Sisterna.

Fueron 34 los salteños que perdieron la vida en Malvinas. Y antes del viaje que hicieron los familiares en marzo pasado al cementerio de Darwin, fueron identificados los restos de Oscar Humberto Blas y Jorge Sisterna, dos excombatientes salteños que permanecían como NN en el cementerio de la Isla.

El 25 de mayo de 1982 Oscar Humberto Blas, salteño, de 32 años, estaba feliz. El Ejército había decidido crear la Compañía de Comando 602 y él, que estaba destinado en Salta, había sido convocado para integrarla. Era su sueño y para eso se había preparado toda su vida. Nada lo frenó. Su esposa le imploraba que no fuera, le recordaba que tenía tres hijos pequeños, que la dejaría sola y, quizás, embarazada. Sin embargo, no lo dudó: “El 90% de mi vida es para el Ejército y el 10%, para vos”, le dijo.

Tras pasar por Buenos Aires, el 27 de mayo llegó a las islas y el pecho se le infló de orgullo y el aire fresco entró a sus pulmones. El amanecer del 30 con su compañero, Rubén Eduardo Márquez, se infiltró tras las líneas enemigas y, tras caer en una emboscada, combatió para que sus camaradas se replegaran. Así, Blas y Márquez dieron su vida para que sus compañeros se salvaran.

Los comandos ingleses -la SAS (Servicio Aéreo Especial, en castellano), considerada la fuerza especial mejor del mundo- se sorprendieron por el arrojo de estos comandos argentinos que jamás pensaron en rendirse.

Otro de los salteños identificado fue Jorge Luis Cisterna, un oranense de 20 años que murió en combate el 6 de junio de 1982 siendo cabo segundo de la compañía de Ingenieros Anfibios, estuvo siempre abrigada por un poncho salteño y bendecida por varios rosarios.

El audaz joven murió por la patria tras enfrentarse en una zona minada del Monte Dos Hermanas con una patrulla inglesa, y con él se eternizó su anhelo de conocer a Jorgelina, la hija que esperaba su novia Charo mientras él peleaba en las islas. Varias veces la familia viajó al sur y se abrazaba a alguna cruz en ese cementerio. El ritual consistía en elegir una al azar y llenarla de plegarias, flores y relatos de cómo siguieron su vida, con el dolor a cuesta.Fuente:(eltribuno).-

 

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