Tarifas: El gobierno no negocia y en el bloque de Pichetto hay bronca con Urtubey.-

El gobernador quiere votar en contra, pero los senadores no lo acompañan. Cambiemos va con su dictamen.-

Miguel Angel Pichetto aún no recibió una respuesta a su oferta al Gobierno para que elabore una contrapropuesta a la ley que limita los tarifazos aprobada en Diputados. Si para el miércoles sigue el silencio de la Casa Rosada, el jefe de los senadores peronistas intentará sancionarla en el recinto y obligará a Mauricio Macri a vetarla al día siguiente.-

Según supo LPO, Emilio Monzó intentó una gestión de mediación que no llegó a buen puerto por desinterés -o enojo- de Macri. Y este jueves, en conferencia de prensa, Rogelio Frigerio recordó que Cambiemos firmó su dictamen el martes y desafió a Pichetto: “Nuestra alternativa va en línea con lo que piensan los gobernadores y muchos senadores”.

Lo extraño es que el proyecto que avaló Cambiemos impone una fuerte baja del IVA a los servicios públicos, en el mismo momento que se abrene negociaciones con el FMI que pide bajar el déficit y aumentar los ingresos.

Como sea, la respuesta no tardó en llegar: el rionegrino convocó a una reunión de bloque para el próximo martes a la tarde y a una sesión especial el miércoles a las 14 horas, con la ley de emergencia tarifaria como único tema.

“Muchos”, serían para el ministro del Interior los cuatro que el miércoles firmaron en disidencia la ley de Diputados: Rodolfo Urtubey, Dalmacio Mera, Guillermo Snopek y Carlos Espínola, que podrían alcanzar para impedir una mayoría opositora.

Pichetto esperó un llamado de la Casa Rosada que no llegó y va por la sanción de la ley contra los tarifazos aprobada en el Senado. Frigerio lo desafió a ir al recinto y ver si tiene la mayoría.

Sin embargo, de esos cuatro, sólo Urtubey y Mera, leales al gobernador de Salta, están decididos a quedar pegados a Cambiemos si la sangre llega al río. Espínola ya avisó que no: “Voy a votar con el bloque, firmé y en disidencia, porque creo que hay muchas cosas que debatir”, avisó esta tarde. Snopek seguiría el mismo camino.

El proyecto de Cambiemos es el acercado por Urtubey y Juan Schiaretti el lunes y consiste en reducir el IVA a servicios públicos de 21% a 10.5% para residenciales y de 27% a 21% para pequeñas empresas.

No retrotrae las tarifas a noviembre, como si lo hace el artículo del proyecto de Diputados que menos convence a los senadores peronistas porque obligaría a las distribuidoras energéticas locales a devolver cifras incalculables.

Pero tampoco incorpora la obligación de no subir las tarifas por encima de la variación salarial y ningún PJ, por más dialoguista que sea, quiere ser acusado de impedirla.

Lo pensarían si el gobierno lo pide a gritos, negocia con los gobernadores, que tampoco muestran una posición unánime. Este jueves el salteño concentraba la broca no sólo de buena parte de sus pares, sino también de los senadores, por su inconsulta jugada con Macri.

“Urtubey juega la suya chiquita y lo quiere hacer con nosotros”, afirmó a LPO un senador del bloque de Pichetto, quien anticipó que no la pasará bien si con estas maniobras quiere sumar aliados a su aventura presidencial. “No está claro si sumó algo afuera con esta jugada, pero adentro perdió fuerte”, agregó la fuente consultada.

La bronca es grande porque en el Senado están convencidos que Urtubey se sumó a una jugada del Gobierno para partir el bloque de Pichetto, cuando él ha sido el principal beneficiario de los repartos de poder en la cámara alta. “Tiene a su hermano en el Consejo de la Magistratura y en la comisión de Acuerdos y a su primo (Dalmacio Mera) en la de Asuntos Constitucionales”, enumeraban este jueves en el Senado y no descrataban ponerle en crisis alguno de esos lugares.

Cómo viene la votación

Los números están ajustados. Se necesitan 37 para dominar el recinto y Pichetto y Cristina Kirchner, unidos en este proyecto, podrían alcanzarlo con asistencia perfecta de los suyos (24 + 9) más el dúo progresistas (Fernando Solanos y Magdalena Odarda) y de puntanos, María Catalfamo y Adolfo Rodríguez Saá.

Los teléfonos del resto de los senadores no paran de sonar. Cambiemos confía en los dos misioneros y los tres santiagueños, pero Pichetto, que conserva una estrecha relación con Gerardo Zamora, cree poder captar al menos uno de cada bando.

No sería raro: en diciembre 3 de los 6 diputados de su bloque se negaron a votar la reforma previsional pese a los llamados del ministro del Interior.

Vale oro el interbloque Federal, presidido por el salteño Juan Carlos Romero e integrado por otros cuatro de orígenes diversos: Carlos Reutemann, que siempre acompaña al oficialismo; la salteña María Cristina Fiore, cercana a Urtubey; y los neuquinos Lucila Crexell y el sindicalista Guillermo Pereyra.

Crexell suele no desafiar a su gobernador en las votaciones pero Pereyra tiene peso propio y ya avisó que votará cualquier ley consensuada para frenar tarifas. Tal vez por eso Macri ya no lo llama ni cuando visita Vaca Muerta.

Hay otras apuestas como la ausencia de Carlos Menem (que hasta 2015 no iba nunca pero ahora se lo ve seguido) o de otros senadores que estén de viaje. Especulan con el propio Rodríguez Saá.

Así las cosas, Cambiemos sólo llegaría tranquilo si le roba más senadores a Pichetto pero no está sencillo. El rionegrino se sigue moviendo en tándem con el entrerriano Pedro Guastavino, cuyo gobernador, Gustavo Bordet, es considerado de los más cumplidores con la Casa Rosada.

Es que los mandatarios no están con voluntad de presionar a los senadores y quedar pegados al Gobierno por impedir una ley popular, que Macri ya dijo que vetará. De hecho, hasta hace una semana los oficialistas creían que lo mejor era una rápida sanción y un veto inmediato, pero el lunes por la noche todo cambió.

“No sería una buena señal en plena negociación con el FMI”, escucharon desde la Casa Rosada. Y apostaron a un acuerdo que no terminan de cerrar. (LPO).-

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