Confirman que Aguilera era el jefe de una red de narcos que operaba en Orán.-

La ministra Bullrich aseguró que el detenido tenía propiedades millonarias en el norte.La funcionaria dijo la banda no solo operaba con la droga, sino con la trata.-

La captura del jefe de una banda de narcotraficantes que operaba en la ciudad de Orán, al que le secuestraron 370 kilos de cocaína, alcanzó trascendencia nacional. Ayer la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, ofreció una conferencia de prensa en la que dio detalles de la actividad delictiva de la organización liderada por Juan Antonio Aguilera (a) “Juanzuti”, al que Gendarmería bautizó como el “Patrón del mal del norte”.

La funcionaria confirmó los informes publicados por el El Tribuno a partir del operativo realizado el sábado pasado por la Gendarmería y la Policía de Salta en Rosario de la Frontera, donde ambas fuerzas interceptaron el cargamento de droga y detuvieron Aguilera y a cuatro de sus cómplices. En el caso tomó intervención el juez federal de Orán, Gustavo Montoya, quien desde el lunes ordenó una serie de allanamientos en viviendas y propiedades de “Juanzuti”, en la ciudad norteña. En esos procedimientos se secuestraron otros 13 kilos de cocaína, una decena de vehículos y dinero en efectivo. De la investigación se determinó que Aguilera creó una cooperativa denominada “El Fronterizo”, con sede en Orán, a través de la cual realizaba negociados con el contrabando de mercadería en gran escala procedente de Bolivia. Según la ministra Bullrich, al margen del contrabando Aguilera armó redes para el trafico y comercialización de cocaína y para la trata de personas, con el ingreso de ciudadanos chinos con documentación apócrifa.

“Aguilera tenía propiedades millonarias, además de vehículos de alta gama y dinero”, aseguró Bullrich. La funcionaria señaló que “es notable el incremento patrimonial de este narco, quien contaba con propiedades en las localidades de Aguas Blancas, Orán y Pichanal, y tenía más de quince vehículos”. Dijo que entre su patrimonio se destacaba una vivienda ubicada en el barrio 6 de Enero, en Orán, valuada en más de cuarenta y cinco millones de pesos, denominada “El Imperio”. Lo que llamó la atención a los investigadores fue que la coqueta propiedad está enclavada en un barrio periférico, en un predio de dos hectáreas protegido por amplios paredones, como lo hacen los jefes de los carteles de la droga.

Tráfico de chinos

Bullrich subrayó que todo este entramado funcionaba bajo la conducción de “Juanzuti” desde octubre de 2016, cuando el Ministerio de Seguridad de la Nación y la Gendarmería comenzaron con la investigación. Indicó que el tráfico de los ciudadanos de origen oriental era cobrado en dólares. Esta actividad -dijo- se originaba en la frontera de Aguas Blancas-

Bermejo, y desde este lugar y a través de diferentes provincias, traficaban a estas personas hasta Buenos Aires. El dinero que originaba este negociado era invertido en el tráfico de estupefacientes. “La droga presentaba diversos logos impresos: un delfín con una flecha, la forma de una luna, la leyenda MG”, describió Bullrich. También señaló que la investigación determinó la conformación de esta estructura criminal y el rol que cumplía cada uno de sus integrantes en las actividades criminales.

Además, se pudo comprobar la manera en que Aguilera fue incrementando exponencialmente su patrimonio a medida que pasaba el tiempo. Refirió que Aguilera había conformado una cooperativa de bagayeros, denominada “El Fronterizo”, para el contrabando de mercadería desde Bolivia a través del pueblo de Aguas Blancas. El juez Montoya allanó los galpones en un predio de 1.500 metros cuadrados, donde se almacenaba la ropa que luego distribuían en los mercados de pulgas en distintas provincias. “Este negocio funcionaba bien, pero luego la banda utilizó la cooperativa como pantalla para la comercialización de la droga”, explicó una fuente de la investigación. Lo que se sospecha es que los galpones de “El Fronterizo” también eran utilizados para ocultar a los ciudadanos asiáticos luego de hacerlos cruzar por pasos clandestinos en la frontera con Bolivia.

Seguimiento

Para poner al descubierto las andanzas del Aguilera el juez Montoya ordenó escuchas telefónicas, vigilancias y seguimientos de todos sus movimientos, como así de sus principales colaboradores. Fue así que en los últimos días se estableció que la banda estaba organizando el traslado de un importante cargamento de cocaína desde la ciudad de Orán hacia la provincia de Buenos Aires.

El 19 de mayo se confirmó que tres de los vehículos utilizados por la banda se estaban desplazando por la ruta provincial 5. Los gendarmes desplegaron un operativo cerrojo en el puesto de control de El Naranjo, sobre la ruta nacional 34, en Rosario de la Frontera. Tras una persecución los sospechosos embistieron a las patrullas de la fuerza y escaparon. Con el apoyo de la Policía de Salta, se ubicó a uno de los vehículos abandonado en la ruta 45, a la altura del paraje El Cóndor. Allí los efectivos encontraron seis bolsas de arpillera con 360 kilos de cocaína.

Minutos después una patrulla de Gendarmería detectó a una camioneta VW Amarok que realizaba maniobras sospechosas cerca del paraje San Felipe, donde detuvieron a Aguilera y a su mano derecha, Marcelo Atamanczuk. Al día siguiente la personal de Drogas Peligrosas atrapó a Ariel Ricardo Siviero, José Fernando Segundo y Luís Alberto Michel. Los gendarmes están ahora tras los pasos de dos prófugos.

                                                                                                                     Juan Aguilera.-

Hombre con contactos a alto nivel

Juan Antonio Aguilera tiene 36 años. Es un vecino de la ciudad de Orán a quien todos a llaman cariñosamente “Juanzuti”.
Hasta no hace muchos años era un desconocido, pero desde que creó la cooperativa de bagayeros El Fronterizo salió del anonimato. Quienes lo conocen aseguran que mantiene aceitados contactos con empresarios y, sobre todo, con políticos, algunos de alto nivel.
Ayer circularon algunas fotos donde aparece entreverado con uno de ellos.
La Justicia comenzó a seguirle los pasos hace dos años cuando el hombre empezó a dar muestras de un acelerado y para nada disimulado incremento de su poder económico. La investigación en torno a Aguilera se centró a partir de la construcción de El Imperio, una suntuosa propiedad que edificó en un barrio marginal, en la calle López y Planes, al final.
Lo que llamó la atención fue que la protegió con altos murallones. “Se asemeja mucho a las viviendas de los jefes de los carteles de la droga”, graficó alguien que estuvo en el allanamiento ordenado por el juez Montoya. “Tiene un salón de eventos con todos los chiches”, contó el informante.
Otro detalle que tampoco dejó de llamar la atención a los investigadores fue que la propiedad está camuflada detrás de un aserradero ubicado frente al acceso al predio.(tribuno).-

 

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