Urtubey pidió por la vuelta del color a las canchas salteñas.-

El gobernador tomó por primera vez postura pública sobre la controvertida medida de Seguridad, que prohíbe banderas, bombos y papelitos en los estadios. ¿Es el primer paso para la vuelta del cotillón? 

El color, el cotillón, las banderas, los globos y los papelitos constituyen para muchos hinchas la sal del fútbol, ese condimento que le da sabor, gusto y sazón a un marco futbolero en cualquier cancha, ese que desde hace cuatro años brilla por su ausencia en los escenarios salteños cuando juegan Juventud Antoniana,

Gimnasia y Tiro y Central Norte. Para sorpresa de algunos, en este punto coincide plenamente quien es quizá el hincha de fútbol salteño más célebre y reconocido por estos tiempos: nada menos que el gobernador de la Provincia, JUAN MANUEL URTUBEY, quien por primera vez se pronunció públicamente respecto del polémico y remanido debate acerca de la ausencia de los típicos elementos del “tablón”. Y se expresó a favor del regreso de estos matices a las canchas, poniendo de algún modo en aprietos al área de Seguridad.

Medida preventiva

Cabe recordar que tras una serie de incidentes en la disputa de un clásico entre cuervos y santos en el estadio Martearena en abril de 2014, y en la víspera de lo que fue un mes después la final histórica entre los dos clubes más populares de la provincia por el descenso, el organismo de seguridad provincial impuso una medida preventiva que contempla la prohibición de las banderas, los bombos y todos los elementos que componen el cotillón, postura que continúa vigente hasta el día de hoy -más allá del reclamo casi unánime de los hinchas- y que colaboró sustancialmente en la merma de la violencia en los estadios, conjuntamente con otras disposiciones como medidas de restricción, derecho de admisión, y más adelante el sistema biométrico.

 

Hace cuatro años que el denominado “color” de las tribunas se añora en Salta y el debate hasta la fecha se volvió trillado: se expresaron los funcionarios del Ministerio de Seguridad, se expresaron los hinchas y ahora, por primera vez en declaraciones públicas se expresó el primer mandatario salteño, en el marco de una distendida entrevista a la que asistió en el programa de televisión “Somos La Mañana”, que se emite por Cablevisión.

Allí, ante la pregunta de un televidente que le pidió una opinión al respecto, Urtubey, en un contexto de informalidad y sin protocolo, se despachó con su visión personal: “A mí me parece un horror, porque te quita algo importante, que es la sal y la pimienta del fútbol. Quiero ser respetuoso, pero… un partido sin banderas es como ir al cine sin comer pochoclos. Como fanático del fútbol estoy en contra, a mí no me gusta eso”, consideró sin titubear el gobernador, para luego redondear su idea: “Está bien que se controle para que detrás del cuento del cotillón no te metan otra cosa, pero que no te dejen entrar banderas, bombos no está bueno”.

Urtubey cerró el controvertido tema permitiéndose tomar con humor el mal momento de Juventud, el club del cual él es confeso hincha: “Lo peor es que no te podés abrazar con nadie tampoco para festejar un gol, porque no hacemos goles nunca (risas), con lo cual no tenemos nada que hacer”, bromeó el primer funcionario con el presente antoniano.

Por su parte, el coordinador del área de Seguridad de la Provincia le había manifestado a El Tribuno hace un tiempo que con esta medida se estaba logrando erradicar en gran parte la violencia en las canchas y la llamada “cultura del aguante”.

Ahora, a la luz de estas declaraciones de Urtubey, ¿se instalará de nuevo el debate? ¿Sus funcionarios reconsiderarán la postura o la mantendrán? ¿Los convocará Urtubey para sugerirles cambios en la política de seguridad en el deporte? Y en definitiva, ¿este será el primer paso para una futura vuelta de las banderas a las canchas?

Las claves

  • La implementación de la prohibición de banderas y cotillón se mantiene desde hace casi 4 años, cada vez que juegan los grandes de Salta.
  • El derecho de admisión se impuso en Salta en marzo del 2015 y en 2016 se reforzó con el sistema biométrico para la identificación de los hinchas.
  • La violencia mermó y fundamentalmente las peleas internas de las barras en las tribunas; por el contrario, la concurrencia disminuyó.
  • La medida no tiene alcance en los multitudinarios torneos de los barrios y en el Federal C. Allí son habituales banderas, bombos y papelitos.(tribuno).-

 

 

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